viernes, 28 de diciembre de 2007

Turrón, polvorones y demás asuntos navideños

Si la navidad os va cargando (y no solo el estómago) os vendrá bien un poquito de relajación musical o, mejor aún, desahogarse haciendo karaoke.

jueves, 20 de diciembre de 2007

La Partida

Praga 1922


Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquello significaba. Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo para preguntarme:
- ¿Hacia dónde cabalga el señor?
- No lo sé -respondí-. Sólo quiero irme de aquí, solamente irme de aquí, sólo así puedo alcanzar mi meta.
- ¿Conoce, pues, su meta?- preguntó él.
- Sí -contesté yo-. Lo he dicho ya. Salir de aquí, ésa es mi meta.
FRANZ KAFKA

martes, 11 de diciembre de 2007

La Sumisión


La mujer que está tomando un helado de vainilla en la primera mesa de este café ha tenido siempre las cosas muy claras. Busca (y buscará hasta que lo encuentre) lo que ella llama un hombre de verdad, que vaya al grano, que no pierda el tiempo en detalles galantes, en gentilezas inútiles. Quiere un hombre que no preste atención a lo que ella pueda contarle, pongamos, en la mesa, mientras comen. No soporta a los que intentan hacerse los comprensivos y, con cara de angelitos, le dicen que quieren compartir los problemas de ella. Quiere un hombre que no se preocupe por los sentimientos que ella pueda tener. Desde púber huyó de los pipiolos que se pasaban el día hablándole de amor. ¡De amor! Quiere un hombre que nunca hable de amor, que no le diga nunca que la quiere. Le resulta ridículo, un hombre con los ojos enamorados y diciéndole: "Te quiero". Ya se lo dirá ella (y se lo dirá a menudo porque lo querrá de veras), y cuando se lo haya dicho recibirá complacida la mirada de compasión que él le dirigirá. Ésa es la clase de hombre que quiere. Un hombre que en la cama la use como se le antoje, sin preocuparse por ella, porque el placer de ella será el que él obtenga. Nada la saca más de quicio que esos hombres que, en un momento u otro de la cópula, se interesan por si ha llegado o no al orgasmo. Eso sí: tiene que ser un hombre inteligente, que tenga éxito, con una vida propia e intensa. Que no esté pendiente de ella. Que viaje, y que (no hace falta que lo haga muy a escondidas) tenga otras mujeres además de ella. A ella no le importa, porque ese hombre sabrá que, con un simple silbido, siempre la tendrá a sus pies para lo que quiera mandar. Porque quiere que la mande. Quiere un hombre que la meta en cintura, que la domine. Que (cuando le dé la gana) la manosee sin miramientos delante de todo el mundo. Y que, si por esas cosas de la vida ella tiene un acceso de pudor, le estampe una bofetada sin pensar si los están mirando o no. Quiere que también le pegue en casa, en parte porque le gusta (disfruta como una loca cuando le pegan) y en parte porque está convencida de que con toda esta oferta no podrá prescindir jamás de ella.
QUIM MONZÓ

martes, 20 de noviembre de 2007

Miriam Reyes

He tenido la suerte de poder ver el espectáculo poético-visual de Miriam Reyes. 40 minutos breves en los que te lanza sus poesías suavemente, como si no fueran nada; pero las palabras impactan contra el cuerpo que está escuchando y lo deja perplejo.

Eventualmente paso días enteros sangrando
(por negarme a ser madre).
El vientre vacío sangra
exagerado e implacable como una mujer enamorada.
Si los hijos no salieran nunca
del cuerpo de sus madres
juro que tendría uno ahora mismo
para sentirlo crecer dentro de mí
hasta poseerme como en una sesión espiritista
o como si mi bebé y yo
fuéramos muñecas rusas
una llena de la otra
mamá llena de bebé.
También tendría un hijo
si ellos siempre fueran bebés
y pudiera sostenerlo en mis brazos por encima de la realidad
para que mi niño nunca pusiera los pies en la tierra.
Pero ellos llegan a ser
tan viejos como uno.
No alimentaré a nadie con mi cuerpo
para que viva este suicidio en-cuotas que vivo yo.
Por eso sangro y tengo cólicos
y me aprieto este vientre vacío
y trago pastillas hasta dormirme y olvidar
que me desangro en mi negación.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Día Perfecto


Me quedo con la cara que pone Lou Reed cuando Pavarotti comienza a cantar su canción.
No sé si a los puristas del rock y a los puristas de la ópera les parecerá bien esta mezcla.

Perfect Day

Un Día Perfecto

Lou Reed

Lou Reed

Transformer (1972)

Transformer (1972)



Just a perfect day,

Simplemente un día perfecto

Drink Sangria in the park,

Bebemos sangría en el parque

And then later, when it gets dark,

Y después, cuando oscurece

We go home

Volvemos a casa



Just a perfect day,

Simplemente un día perfecto

Feed animals in the zoo

Dimos de comer a los animales en el zoológico

Then later, a movie, too,

Después ir al cine

And then home

y volver a casa



Oh it's such a perfect day,

Un día tan perfecto

I'm glad I spent it with you

Me siento contento por haberlo pasado contigo

Oh such a perfect day,

Tú me mantienes de pie

You just keep me hanging on,

Tú me mantienes de pie

You just keep me hanging on



Un día perfecto

Just a perfect day,

Olvidamos nuestros problemas

Problems all left alone,

Y el fin de semana

Weekenders on our own

Resulta tan divertido

It's such fun


Just a perfect day,

Un día perfecto

You made me forget myself

Haces que me olvide de mí mismo

I thought I was someone else,

Creí que era alguien diferente

Someone good

Alguien bueno



Oh it's such a perfect day,

Un día tan perfecto

I'm glad I spent it with you

Estoy contento por pasarlo contigo

Oh such a perfect day,

Tú me mantienes de pie

You just keep me hanging on,

Tú me mantienes de pie

You just keep me hanging on



Cosecharás lo que has sembrado

You're going to reap just what you sow,


1

miércoles, 31 de octubre de 2007

Jane y Paul Bowles

El otro día me vino a la mente Paul Bowles, no se porqué, y me pregunté si viviría todavía. Consulté el dato y no, ya no vive, murió en noviembre del 99 a los 88 años de edad. Jane murió mucho antes, en el 73, después de un largo tiempo enferma, y está enterrada en Málaga.
Esta curiosa pareja de norteamericanos se instaló en Tánger después de pasearse por distintas ciudades europeas. Su casa de Tánger fue un lugar de encuentro de escritores, pintores, músicos, y un montón de amigos que pasaban largas temporadas con ellos. Por allí pasaron Truman Capote, Jack Kerouac, Gore Vidal... que acabarían formando la generación beat.
Paul Bowles pasó a ser más conocido cuando Bertolucci llevó al cine su novela El cielo protector.
Jane Bowles no escribió mucho. Tiene una curiosa novela de aire extraño titulada Dos damas muy serias. En la biografía de Jane Bowles editada por Circe se pueden ver muchos más detalles y curiosidades sobre la vida de esta pareja.

sábado, 13 de octubre de 2007

especial thriller


Con vestuario naranja guantánamo en una cárcel filipina. ¡Sorprendente!

domingo, 7 de octubre de 2007

Palabras a una hija que no tengo


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, identifícame;
diciéndome papá ya habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
- no está el mundo como para negarse-;
pero apréndete esto lo más pronto que puedas:
lo habitual es el odio, o que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula,
y llegada la hora quiero que escribas mar
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando por vez primera cruces la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que, en el fondo, no soy un optimista:
si no lo fuera, entonces no estarías allí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora;
existe la alegría, pero duele.
Tendrás que conseguirla.

ANDRÉS NEUMAN