viernes, 18 de julio de 2008

a. tarde. ser



admiro a las hormigas
que caminan sin caerse
sobre el silencio de aquellos
que ya no tienen nada que decirse

admiro a quienes ya no tienen nada que decirse
porque algún ratón hambriento
se comió la lengua de sus corazones
y la palabra amor que es corta
se volvió diminuta

admiro cada día más
a las cosas diminutas

los insectos me enseñan teorías básicas
para la sobre vivencia

son guerreros expertos
luchadores inagotables

admiro a quienes luchan y no se cansan
no toman siestas por la tarde ni se detienen a pensar
por qué el sol a ciertas horas
tiene la melancolía entre los rayos

sobre todo admiro al sol a ciertas horas

en que le regala a las flores
la forma más pura del silencio
la única que duele

tan sólo por su hermosura.

Anais Abreu D´Argence

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